Desde el Estigia y a través del Leteo.

Soy Pepe y estoy aquí, ¿puedes verme? Sólo quiero mirar y hablar un poco, mirando a través del río terrible que es el Estigia, y pasando con cuidado por el Leteo, que en cualquier momento y descuido se comerá todos los recuerdos.

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Nombre: Pepe
Ubicación: Ninguna, Región este.

Érase yo, y me perdí, desde entonces vago. Me gusta platicar, me gusta admirar, me gusta contar, y si no hay nada más, vamos a gritar. Si la tranquilidad es adecuada, dormiré, mayor delicia no hay.

sábado

Confesiones, segunda parte.

-Donde el autor da cuenta de otros detalles de su lejana, e inexistente ahora, niñez además de referir lo que prometiera en el anterior escrito-

Puedo recordar a Rocío, con quien fui pareja en un bailable y con quien sentí podía hacer buena pareja. Sin embargo, he de admitirlo, no tengo memorias de pláticas intercambiadas con ella o ningún otro acontecimiento importante. Si bien, no podría dejar de decirles que yo era afecto a las cosas que no cambiaban, la inseguridad es pues parte inamovible de mí, asíque empollaba el pensamiento de siempre ser emparejado con ella. Confieso también, amables lectores, que la vez en que practicábamos para el bailable del que hice una ligera mención también tuvo un incidente que me ha atormentado ahora que sé lo absurdo que resultaba mi actuar de niño pequeño, caprichoso y ante todo, pronto al abundante llanto. Los niños que componían mi grado en aquel entonces parecían ser de las primeras generaciones abundantes que comenzaban a desbordar el entonces pequeño ámbito escolar de mi natal ciduad (nacido yo en Guadalajara, registrado y vivido en Zamora, todo es relatividad), era por tanto natural que comenzasen a hacer divisiones a fin de un mejor control. Divididos los niños, acabé estando en el segundo grupo, y sentado en el suelo miraba la formación de todos los afortunados del primero. Entonces en mi pequeña cabecita se abarrotaron pensamientos fatalistas. Si estaba yo en un segundo grupo, era obvio me tocase un segundo bailable, y todo el tiempo gastado en el primero era inútil, tendría que aprender otro, y por añadidura la fecha de presentación se acercaba, podía ser que no alcanzase mi capacidad para aprender este segundo baile, y entonces la tragedia se desmenuzaría frente a mí... Con estos y muchos otros de igual calaña rumeando por mi psique, no tardaron en aflorar constantes y abundantes lágrimas hacia mis mejillas. Casi logro ver ante mis ojos la escena, la hilera de niños sentados junto a la barda, los formados, mi pareja mirándome sin saber qué y la maestra que asustada, extrañada, desorientada no atinaba a saber qué podía ser la causa de un llanto así de efusivo. Ante la pregunta, debí contestar de entre sollozos sin mucha claridad y sin lograr exponer mis pensamientos, sólo sacándose en claro que quería ser le primer grupo al que fui restituido sin tardanza. De verdad creo que un niño insoportable era yo, y me temo no he cambiado en lo más mínimo sino en la forma en que expreso mi terquedad, sentimentalidad y demás.

Sabía yo que el orden de la vida me deparaba por fuerza a una mujer, pues tendría yo que casarme llegada la edad, y me preguntaba de constante quien sería la compañera de mi vida. No podía yo siquiera imaginar que la vida da demasiados giros, y que de las mujeres de las que en aquel entonces trababa mi conocimiento, ninguna seguiría en mi contacto al momento en que yazgo aquí escribiendo estas memorias mías, más bien al contrario, creía yo que el mundo era pequeño y que conocería las mismas personas por toda la eternidad, sin importar que el mundo fuese en realidad enorme. Acaso también estuviese un poco de esa sensación de que la pareja puede ser una niña con la que se ha trabado conocimiento desde la más tierna edad, recurso y tarma tan famosa y socorrida en las historias de ficticia procedencia. Viene a mi memoria el nombre de Sandra, chica con la que nunca trabé mucha plática y que acaso por lo mismo me gustara. No es que de amor infantil se tratase, era más como una suerte de selección, "ella podría ser una buena pareja para mí, no me parece mal". Y ahora reflexionando sobre aquél incidente, noto de inmediato algo que será hasta el día de hoy regla, y que acaso lo será por mucho tiempo más. Y es que a aquellas mujeres que me han sido mas cercanas, les he compartido de todo, pero más improtante, les djeo de ver en percepciones de bonita o fea y llegan a ser sólo ellas mismas. Mientras que aquellas alejadas y con las que nunca trabo palabra ni nunca podré, son las qu eme parecen lindas y desebles como compañeras. No me cabe duda que sea una suerte de desajuste proferido por la exposición a la televisión, historias y todas otras leyendas urbanas que tenía frente mío. Y que alteraban lo que es siempre un campo fertil en mí para desvíos e ideaciones absurdas, es decir, mi imaginación.

Hablaré ahora de lo prometido tiempo hace un tiempo ha. Tenía por vecinas en aquellos años en los que mi conciencia comenzaba a concretarse a tres niñas a las que no mucho tiempo después se les agregaría una cuarta, poco después de que mi segundo hermano naciese. Las cuatro niñas tenían edades adecuadas para quedar intercaladas entre mis hermanos y yo, siendo la mayor un poco más grande que mi persona, pero la segunda menor y al mismo tiempo mayor que mi primer hermano.
Era obvio y no había nada que preguntar o cuestionar, acabaríamos casados los unos con los otros, pues el orden de los nacimientos eran en verdad muy adecuado, además de ser vecinos que jugábamos todo el tiempo juntos. Las hermanas eran Nena, Ana Paula, Lizette, y Ariane. Nena era con quien más tiempo y pláticas comunes gastaba, si bien Ana Paula quien era callada y de muy buen portar era aquella que me estaba destianda según mis primeros y muy exactos cálculos. Me sentía yo afortunado de que aquella virginal figura, callada y tímida fuese la destinada a ser mi esposa. Y si bien no intercambiábamos muchas palabras, estaba yo seguro que las cosas se harían por sí solas, y esa seguridad no daba lugar a ningún sentimiento o pensamiento ajeno. Todo estaba resuelto, y yo estaba acorde a ello. Sea acaso ésta, una obra de mi prediscposición y gusto para con lo preordenado que tantos disgustos y dificultades me ha acarreado ahora que tengo revelada la verdad sobre este mundo sin orden ni ley. Y me hace pensar en todos esos romances e historias que vemos en pantalla o leemos en escritos, donde el par de enamorados parecen serlo no por sentimientos, sino sólo porque así parece que debe de ser. Pero pensando con un poco de calma, y desde este tiempo en que la visualización del pasado se antoja objetiva y más precisa, diría que sii de alguien me había enamorado era de Nena... a ella era a quien buscaba y con quien pasaba los días... Tonto he de ser que incluso en recuerdos soy romántico, no debe haber duda, no seré nunca un buen historiador.

~Continuará... nos vemos~

1 Comments:

Anonymous Lizzy said...

Mmm...Esperaré la siguiente parte.

12:47  

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